Ana González (Bogotá, Colombia, 1974) parte de la relevancia del agua como medio, entorno y sujeto de notoriedad sagrada para trazar Llovizna, la individual que presenta en la sede madrileña de La Cometa. Arraigada en la cultura muisca como parte del total de la tierra sagrada, el elemento líquido se convierte en el epicentro simbólico de esta muestra, donde la artista parte de la consideración sagrada y la revela en la realidad del río Bogotá con un simbolismo que invita a pensar en el deterioro de los ecosistemas.